Lo que entra a tu negocio, no se pierde más
Consultas, pedidos, presupuestos, clientes.
Diseñamos los sistemas para que cada uno llegue hasta el final, sin depender de que vos te acuerdes.
Sin costo y sin compromiso. Si tu caso no es para nosotros, te lo decimos en la llamada.
El cliente que te escribió el viernes a la noche ya le compró a otro
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Te escriben y contestás tarde.
El mensaje entra un sábado, lo ves el lunes, y cuando respondés el cliente ya resolvió por otro lado.
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Contestás, y ahí termina.
El que preguntó y no compró hoy no lo vuelve a contactar nadie. El seguimiento depende de que vos te acuerdes.
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Lo importante vive en tu cabeza.
Pedidos anotados en un cuaderno, presupuestos en una planilla, datos repartidos en tres lugares. Si vos no estás, no avanza.
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Y encima, medio día se te va en eso.
Responder lo mismo de siempre, pasar datos de un lado al otro, mandar el recordatorio a mano.
Ninguna de estas cosas es un problema de esfuerzo. Todas son un problema de sistema.
No arrancamos vendiéndote tecnología
Hoy te ofrecen IA para todo. Y si ya probaste, quizás también viste el resultado: un bot que contestaba cualquier cosa, un automatismo que anduvo dos semanas, una herramienta nueva que terminó sumando un paso en vez de sacarlo.
El problema no es la IA. Es usarla como punto de partida.
Nosotros empezamos al revés: primero miramos cómo trabajás hoy —de verdad, no en el papel—. Recién después decidimos qué conviene construir, y con qué.
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Primero se ordena, después se automatiza
Automatizar un proceso desprolijo hace una sola cosa: repetir el desorden más rápido. Muchas veces lo que más te está costando se arregla cambiando el orden de dos pasos, sin comprar nada. Si ese es tu caso, te lo decimos, aunque signifique venderte menos.
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Lo que tiene que salir siempre igual, no se lo dejamos a la IA
Un precio, un stock, un turno, el dato de un cliente: eso se resuelve con reglas fijas, que dan el mismo resultado hoy y dentro de seis meses. La IA entra donde hay que entender lo que alguien quiso decir, no donde el número tiene que ser exacto. Por eso lo que armamos no se porta distinto un martes a la mañana.
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Si no es seguro, no se propone
Antes de conectar nada revisamos quién tiene acceso a qué, dónde quedan los datos de tus clientes y qué se rompe si mañana se va un empleado o se cae una herramienta. Un sistema que te deja expuesto no es una mejora.
No te vamos a prometer que todo se resuelve. Te vamos a decir qué se puede resolver, en qué orden, y qué conviene dejar como está.
Así se ve resuelto, caso por caso
Son los mismos cuatro lugares donde se pierde, uno por uno. Si el tuyo no está, es una variante de alguno de estos.
01Entra y nadie responde a tiempo
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Te escriben por WhatsApp un sábado a la tarde preguntando precio y disponibilidad. Vos estás con tu familia.
Le contestan de inmediato y con la información correcta. Si la consulta se pone específica, te llega a vos con todo lo que ya se habló.
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Suena el teléfono mientras tenés un cliente adelante. No lo podés atender.
Alguien atiende igual, toma el dato y agenda. Cuando terminás, tenés el turno cargado y a quién devolverle el llamado.
02Se responde, pero nadie vuelve a seguirlo
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Mandaste un presupuesto hace diez días. No sabés si lo leyó, si lo está comparando o si se olvidó.
El seguimiento sale solo, en el momento que corresponde, y vos ves en qué estado está cada presupuesto sin preguntarle a nadie.
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Un cliente que te compró hace ocho meses no volvió nunca. Y vos ni te acordabas de que existía.
El sistema se acuerda por vos y te dice a quién conviene escribirle esta semana.
03Se anota a mano y se cae
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El pedido lo anotaste en un papel, el pago entró por Mercado Pago y la entrega la coordinaste por WhatsApp. Para saber cómo viene, abrís tres cosas.
Un solo lugar donde ves cada pedido, en qué estado está y qué falta. Se actualiza solo a medida que avanza.
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Cada vez que entra un cliente nuevo cargás los mismos datos en la planilla, en el presupuesto y en el mail de bienvenida.
Lo cargás una vez. El resto se completa con esa información, sin que la vuelvas a tipear.
04Ni siquiera llega, porque no hay por dónde entrar
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Te buscan en Google, aparece tu Instagram de hace dos años y nada más. No hay dónde escribirte.
Una página que explica qué hacés, con un solo botón para contactarte, que te avisa cada vez que alguien lo toca.
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Un cliente quedó contento y te lo dijo por WhatsApp. Esa reseña no llegó nunca a ningún lado.
Se le pide en el momento justo, sin que vos tengas que pedirla. Y al próximo que te busque en Google, le aparece.
Qué pasa después de que agendás
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La llamada
20 minutos · sin costoNos contás cómo trabajás hoy y dónde sentís que se te escapan cosas. Escuchamos y preguntamos. Al terminar vas a ver tu propio problema más ordenado que al empezar.
Ejemplo · el recorrido de una consulta - Entra la consulta
- se cae acá · el sábado no la ve nadie
- Alguien la contesta
- Sale el presupuesto
- se cae acá · queda esperando que te acuerdes
- Alguien lo sigue
- Se cierra la venta
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El relevamiento
dos semanas USD 150No es un servicio aparte: es la primera etapa del proyecto.
Trazamos el recorrido real de una consulta, un pedido y un presupuesto, de punta a punta, y marcamos dónde se caen. Separamos qué se arregla ordenando de qué necesita construirse. Miramos quién tiene acceso a qué y qué queda expuesto. Y armamos el orden en que conviene resolverlo.
Te llevás
- La sesión grabada, es tuya
- El informe en PDF, con los tres puntos donde más se te está yendo plata y tiempo
- El roadmap, ordenado por lo que más rinde y menos riesgo tiene
- Una reunión para entregártelo y explicártelo
El informe, en PDF. Acá no se toca ningún sistema. Se entiende y se decide.
Si dentro de los 30 días seguís con la implementación, los USD 150 se descuentan completos del proyecto.
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La implementación
a medidaSobre el roadmap ya está definido qué construir y en qué orden. Se cotiza ahí, con alcance y plazos escritos. Se arma por etapas: cada una queda andando antes de que empiece la siguiente, así ves resultados sin esperar a que esté todo terminado.
Antes de agendar, fijate si somos para vos
Trabajamos con pymes y autónomos en Argentina. No con todos: hay casos donde lo que hacemos no mueve la aguja, y preferimos decírtelo acá antes de que pagues para descubrirlo.
No hace falta que seas grande. Hace falta que vaya en serio.
Agendar una llamada de 20 minutosSoy Lucas. Yo soy el que va a mirar tu negocio.
Sesión formal, presencia de oficio. Iluminada para fondo oscuro.
Vairis es el estudio; yo soy el que lo diseña. No hay un equipo comercial que te venda y un equipo técnico que después no te conozca: la llamada, el relevamiento y el roadmap los hago yo.
Estudié sistemas —un año de ingeniería en la UTN, dos de analista en sistemas— y los dejé cuando vi que lo que estaba cursando no era lo que iba a hacer falta. Me puse a estudiar lo que venía, y no paré: este es un rubro donde el que se queda quieto seis meses queda viejo.
En el medio, hace más de nueve años que trabajo de mecánico automotriz. Lo primero que aprendés en un taller es que al que cambia piezas hasta que el ruido se va, el trabajo le sale caro y mal. Primero se diagnostica: se escucha, se mide, se conecta el scanner, se chequea contra la fuente. Recién ahí se toca.
Y un taller es una pyme igual que la tuya. Nueve años cotizando trabajos, sosteniendo fechas de entrega, teniendo la charla incómoda del presupuesto y cobrando en efectivo, por transferencia y en cuotas. No me vas a tener que explicar qué es que te entren cinco consultas juntas un lunes a la mañana. En esos nueve años falté menos de diez veces, todas por salud: eso es lo que sé de cumplir.
Lo que traigo no es una cosa o la otra: es saber cómo se diseña un sistema y saber, de este lado del mostrador, cómo se sufre uno mal armado.
Si algo de lo que leíste te sonó a tu negocio, la llamada la vas a tener conmigo.
Las dudas que conviene sacarse antes de agendar
¿Necesito saber de tecnología?
No. Lo que sí necesitás es contar cómo trabajás hoy, con detalle y sin maquillarlo. Esa es toda tu parte técnica. Lo que después quede en tus manos va a ser algo que puedas abrir y entender sin llamar a nadie.
¿Funciona con lo que ya uso?
Casi siempre sí. El WhatsApp del negocio, una planilla, el sistema de facturación, la agenda: la mayoría se conecta. Cuando alguna no se deja, aparece en el relevamiento y se resuelve ahí, antes de que estés comprometido con nada.
¿Esto reemplaza a mi gente?
No. Se automatiza lo repetitivo: responder lo mismo de siempre, pasar datos de un lado a otro, mandar el recordatorio. Lo que necesita criterio, decisión o trato sigue siendo humano, porque es justo donde una máquina se equivoca caro. El efecto es que dejan de hacer lo que podría hacer cualquiera. Si trabajás solo, lo mismo, pero con tus horas.
¿Cuánto tarda?
El relevamiento, dos semanas. La implementación depende de lo que salga del roadmap, y por eso no te lo podemos decir antes de hacerlo: se arma por etapas y cada una lleva su plazo escrito en la cotización. La primera se elige para que se note rápido y para que, si algo sale mal, se pueda volver atrás sin drama.
¿Trabajan con clientes fuera de Argentina?
Sí. La página habla de Argentina porque es donde estamos y de dónde viene la mayoría de los casos, pero el trabajo es remoto y el problema es igual en todos lados. Si estás afuera y te reconociste en lo de arriba, agendá igual.
¿Qué pasa cuando falla?
Cuando, no si: todo sistema falla alguna vez. Por eso se diseñan para que se pueda volver al método anterior sin que se te frene el negocio, y por eso las primeras semanas hay una persona revisando antes de que algo se ejecute. Esa revisión no es desconfianza: es la forma de ver en qué se equivoca el sistema mientras las consecuencias todavía son chicas.
El primer paso son veinte minutos
No hace falta que prepares nada, ni que sepas qué querés automatizar. Con que nos cuentes cómo trabajás hoy, alcanza.
Agendar una llamada de 20 minutosSin costo. O si preferís, escribinos por WhatsApp.